Dejada atrás la pequeña aldea georgiana de Odzisi, echando un vistazo hacia el otro lado del valle se vislumbra con claridad un recinto fortificado: son instalaciones del FSB, el servicio secreto ruso, cuyos agentes se encargan de las tareas de vigilancia de la frontera artificial impuesta tras la intervención armada rusa de 2008 y gracias a la cual Moscú controla el territorio georgiano de Osetia del Sur.
Fouzi Lekjaa: un fichaje tecnócrata y futbolístico para el Gobierno del Mundial en Marruecos
Una sorprendente imagen de liderazgo político ha surgido en...
