Que el mundo gira desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca a doble o triple velocidad es algo que tienen claro los líderes europeos que, como el primer ministro estonio, Kristen Michal (Tallin, 50 años), tratan de no perder la calma ni el rumbo entre los peligrosos acelerones de Washington. Desde que el político liberal se sentara a conversar con EL PAÍS en Nicosia, el pasado viernes durante la cumbre europea que reunió a los mandatarios de la UE por primera vez desde el comienzo de la última aventura bélica trumpista en Oriente Próximo, la frágil tregua con Irán amenaza con irse al garete, Washington ha proferido más amenazas contra sus aliados europeos y el propio Trump ha sido víctima de un nuevo intento de asesinato.
Emiratos se desmarca del resto de petromonarquías y ahonda la división en el golfo Pérsico
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