Hay bulos o medias verdades que pueden cambiar la historia de un país, y otros que simplemente son acogidos con indiferencia, porque no es momento de revoluciones. Cuando Boris Johnson ejercía de corresponsal en Bruselas para el The Daily Telegraph, su historia sobre el pretendido empeño —falso― de los burócratas comunitarios por suprimir las patatas fritas con sabor a cóctel de gambas, tan populares entre los británicos, se convirtió en una ola añadida al temporal del Brexit. Otra afrenta que había que evitar.
Estados Unidos versus Irán, la guerra de fuerzas desiguales que ningún bando pudo ganar
Un ejemplo sencillo de guerra asimétrica: un dron iraní vuela para...
