El fenómeno Péter Magyar ha revolucionado Hungría. Es un caso paradójico. Su figura no genera especial simpatía, en muchos produce rechazo y a la vez, ha movilizado e ilusionado a un movimiento social capaz de lograr lo que parecía imposible: agrietar el búnker del poder construido por el primer ministro ultraconservador Viktor Orbán. El dirigente más veterano de la UE se enfrenta este domingo a la posibilidad de perder unas elecciones. El rival que puede conseguirlo es un abogado de 45 años forjado en su partido, Fidesz.
La líder opositora de Taiwán defiende en Pekín su acercamiento a China “para evitar una guerra”
Hace una década que los canales políticos entre Taiwán y China...
