Para llegar al palacio del Gobierno de Bagdad —donde el primer ministro iraquí, Mohammed Shiaa al Sudani, recibe este lunes a EL PAÍS— hay que adentrarse en la llamada zona verde, un pedazo de la capital amurallado por bloques de hormigón que da a la orilla occidental del Tigris y alberga sedes diplomáticas y gubernamentales, incluida la Embajada estadounidense, objetivo frecuente de ataques de milicias proiraníes.
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