El pasado enero empezó a sorprender a los ciudadanos de Kiev, la capital de Ucrania, el zumbido de los drones rusos en pleno día. El ruido inconfundible de los Shahed era algo que la población se había acostumbrado a oír de noche. Los bombardeos diurnos en ciudades de Ucrania alejadas del frente habían sido una experiencia habitual en la primera mitad de la guerra, entre 2022 y 2024, pero luego el Kremlin pasó a bombardear sistemáticamente de noche. Hasta este 2026, cuando los ataques diurnos se han vuelto cada vez más frecuentes e intensos.
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