“¡Queremos entrar! ¡Queremos entrar!”, gritaban el martes unas 200 personas congregadas ante una sucursal en la ciudad alemana de Gelsenkirchen. Eran clientes de la Sparkasse, la caja de ahorros, desesperados por el robo millonario que se descubrió el día anterior y la falta de explicaciones sobre el destino de sus pertenencias.
La fuerza solidaria forjada durante años de adversidad en Venezuela: “Aquí nos unimos todos”
En la escuela de cocina Chef Campus en Caracas discuten si es más...