Algo más de tres millones de barriles diarios de petróleo, casi la mitad de las exportaciones totales de Rusia, virtualmente sin dueño. De un día para otro. La entrada en vigor este viernes de las sanciones sobre el crudo que ponen en el mercado las dos mayores petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, amaga con provocar una importante reconfiguración en los flujos globales de combustibles fósiles. China y la India, primer y segundo clientes de crudo ruso desde que Vladímir Putin optó por invadir Ucrania, a principios de 2022, empiezan a dar signos de reducir sus compras para evitar que caiga sobre ellos el yugo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Y Turquía, tercero a gran distancia del resto, está diversificando sus compras a buen ritmo. A la fuerza ahorcan.
La vida se reconstruye a pedazos en los edificios verdes de la colonia caraqueña El Paraíso
“Estamos muy bien, mucho mejor que el edificio de la esquina, que se...
