Hungría vuelve a ser el verso peligrosamente suelto de la UE. El Gobierno del ultranacionalista Víktor Orbán es el único que se ha negado a suscribir este viernes una declaración oficial europea condenando los ataques rusos del jueves contra Kiev, que dañaron también la sede de la UE en la capital ucrania. Pese a esta nueva traba de Budapest, los ministros de Defensa de la Unión han debatido en Copenhague vías para reforzar la posición de Ucrania ante una posible negociación de paz, aunque esta, como ha reconocido la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, siga estando aún muy lejos.
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