Pocas semanas después de la renovación de la licencia de la petrolera estadounidense Chevron para operar en Venezuela, y de haber acordado un intercambio de prisioneros políticos, la tensión entre Washington y Caracas ha escalado vertiginosamente. Incluso con un componente militar que tiene pocos precedentes bilaterales.
La Flaca sigue buscando a su padre bajo los escombros de La Guaira
El camino hasta las torres obliga a cubrirse la nariz. Ya no huele a...
