En 2024, Senegal abría la puerta de un nuevo ciclo político. La elección de Bassirou Diomaye Faye como presidente del país y la aplastante victoria del partido Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (Pastef) en las legislativas parecían augurar un periodo de profundas reformas y cambios estructurales impulsados por las urnas. Sin embargo, dos años después, Senegal está atrapado entre las rivalidades y ambiciones de sus nuevos líderes, que han conducido a una situación de bloqueo de facto entre Gobierno y Parlamento, y una estratosférica deuda externa heredada del régimen anterior que compromete su estabilidad financiera. El cambio prometido que ansiaban sus ciudadanos tendrá que esperar.
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