Indignado al recibir la noticia de la detención del periodista Alí Lmrabet al aterrizar ayer en el aeropuerto de Tánger, ignorante de que pudiera pesar sobre él orden alguna de arresto, máxime cuando no era la primera vez que viajaba a su país para visitar a sus familiares sin problema alguno, me pongo a revisar viejas notas sobre mi relación con el periodista a fin de contextualizar —y explicarme también— qué ocurre en lo que parece una carrera del ratón y el gato entre Lmrabet y, mejor no decir Marruecos, sino esa palabra que no acaba de perder el peor tinte negativo: el majzén.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el punto de mira de los republicanos por su papel en la guerra de Irán
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el...
