El gran éxito de cualquier partido centrado y con vocación de gobierno, conservador o socialdemócrata, consiste en camuflar bajo su manto a los extremos y concentrar el voto. El mérito de Nigel Farage ha sido hacer el viaje contrario: dominar el debate público, ya sea respecto al Brexit, a la inmigración o a cualquier otro asunto divisorio, y convencer a los votantes de derechas moderados de que su opción era democrática y respetable.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el punto de mira de los republicanos por su papel en la guerra de Irán
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el...
