Horas antes de la cumbre de los líderes de la Unión Europea, el pasado junio, decenas de miembros de las flotillas solidarias que en los últimos meses han intentado, infructuosamente, llegar a Gaza para llevar ayuda humanitaria se concentraron a las puertas de las instituciones europeas en Bruselas. El mensaje de activistas como la sueca Greta Thunberg y varios de los participantes en la Global Sumud —cuyo maltrato y humillación bajo las risas del ministro israelí ultra Itamar Ben Gvir provocaron en primavera una oleada de indignación en muchas capitales europeas— era conciso: “UE, deja de comprar lo que Israel roba”, reclamaban. Se hacían eco así de una amplia demanda internacional para frenar el comercio con los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, territorio palestino ocupado.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el punto de mira de los republicanos por su papel en la guerra de Irán
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el...
