Mahmoud Khalil es un hombre con una losa. La amenaza de expulsión de Estados Unidos le impide hacer planes. El mes que viene puede estar en su casa en Nueva York, con su mujer y su hijo, o en cualquier otro sitio del mundo. “Tengo sobre mí todo el peso de la Administración de Donald Trump, intentando deportarme como sea”, afirma. Su caso ha trascendido hasta erigirse en un emblema de la lucha no solo por la causa palestina sino por la libertad de expresión en Estados Unidos. “Vinieron a por mí e irán contra cualquiera que disienta”, dice rotundo en una entrevista con EL PAÍS.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el punto de mira de los republicanos por su papel en la guerra de Irán
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el...
