La nueva tregua en Líbano, la enésima en los últimos meses y tan inestable como sus predecesoras, entró en vigor este viernes a las 16.00 horas locales (15.00 hora peninsular española, 09.00 en Washington). Tan en sordina que nadie la confirmó oficialmente, solo bajo condición de anonimato. Y tan precaria que prosiguieron los bombardeos israelíes y los lanzamientos de drones de Hezbolá, aunque fueron remitiendo con el paso de las horas. Entre bambalinas, representantes de Estados Unidos, Qatar e Irán habían intermediado a destajo durante horas para llegar a un nuevo alto el fuego y evitar que naciera muerto el acuerdo provisional entre Washington y Teherán en el que Donald Trump ha invertido mucho de su capital político interno. Un capital político que amenaza con disiparse si el pacto salta por los aires.
Diez años después del Brexit, la Unión Europea aprende a convivir con el divorcio
Durante años, el Brexit fue el gran trauma político de la Unión...
