La gazatí Shuruq no alberga estos días uno de esos miedos abstractos tras comprobar durante años en su propia carne que todo puede ir siempre a peor. Su temor es concreto, porque —tras siete meses de alto el fuego y con las negociaciones sobre su aplicación en peligroso punto muerto— el runrún sobre la cercanía de una nueva ofensiva terrestre de Israel resulta cada vez más sonoro.
Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica: “Felipe González tiene mucha fisga”
Laura Chinchilla se ríe del símil que inventó Felipe González y...
