La vida avanza a trompicones en medio de la guerra de Ucrania, como en todas las guerras. Cual protagonistas de un folletín de Corín Tellado, Marina y Andrii mantienen firme su amor en uno de los frentes más activos, el de Donetsk. Eso sí, juntos (en la retaguardia), pero no revueltos (en la trinchera). Comparten batallón en la Brigada 93, pero no están autorizados a trabajar en las mismas posiciones del campo de batalla donde su misión es localizar y derribar drones rusos. Cada uno se sumerge en un agujero diferente en turnos de seis días ―el periodo normal si la situación permite llevar a cabo las rotaciones―, pero, con una autorización especial del comandante, sí comparten vivienda en la ciudad de Kramatorsk durante las jornadas que transcurren más alejados de los rusos mientras han de afrontar otras obligaciones.
Para Aws y Yihad, la muerte llegó desde una colina de Cisjordania: “El colono disparaba a todo lo que se movía”
Era día de examen en el colegio masculino de Al Mugayer, una...
