El Reino Unido ha comenzado a sufrir en su propia economía los efectos del bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Después de que Donald Trump se desentendiera de los problemas derivados en ese paso marítimo por la guerra en Oriente Próximo, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, ha logrado reunir por vía telemática a representantes de cerca de 40 países para comenzar a estudiar los mecanismos diplomáticos o económicos a su alcance para reabrir el tráfico del canal por el que circula una quinta parte del crudo mundial.
AfD descoloca por sorpresa a la ultraderecha italiana al alentar el secesionismo del Tirol del sur
La derecha y la extrema derecha italiana se han topado con un...