Hoy es un día especial en el Instituto Cultural del Mócheno. Unos periodistas españoles han llegado a la minúscula localidad de Palù del Fersina, en la provincia italiana de Trento, al noreste del país, para interesarse por un idioma desconocido que apenas habla hoy en día un millar de personas y que, a cada año que pasa, se siente más y más débil. “Lo usamos unos 200 jóvenes. A veces comentamos que nos vemos como dinosaurios, como si fuéramos animales en peligro de extinción”, asegura David Toller, uno de los pocos veinteañeros que han hecho realidad el sueño de vivir y trabajar en el mismo lugar donde sus ancestros desarrollaron a partir del siglo XIII este dialecto germánico variante del bávaro. La mayoría de chicos de su edad, por el contrario, se ven obligados a mudarse a la cercana ciudad de Trento, donde prácticamente nadie ha oído hablar del mócheno.



Reportaje elaborado en el marco del proyecto ‘Europa Informada’, financiado por el Parlamento Europeo
