Envidia, dijo Margarita Simonián, sacerdotisa de la propaganda rusa en RT, al enterarse de la operación relámpago contra Maduro, llevada a cabo por Estados Unidos. A ella se unió un coro de adeptos del Kremlin en los medios de comunicación y en las redes. No había para menos: Washington conseguía en unas horas y sin perder un solo hombre (las demás bajas no contaban), lo que Moscú lleva ya cuatro años intentando lograr y pagando un precio altísimo. ¿Por qué no somos capaces de hacer lo mismo?, se preguntan todos ellos.
Ucrania explota las debilidades del Kremlin con nuevas armas para golpear objetivos clave en Rusia
La ambición y la necesidad de defender a Ucrania han llevado a que...
