La muerte, la ausencia y el duelo han echado raíces en Bucha, el suburbio de Kiev que sigue esperando justicia cuatro años después del mes largo de ocupación rusa que sufrió entre el 27 de febrero y el 31 de marzo de 2022, en los inicios de la invasión de Ucrania. Más de 500 civiles —en torno al 10% de los que se habían quedado tras estallar la guerra— fueron masacrados en esta localidad de unos 35.000 vecinos que, junto a otras de los alrededores de la capital, pagaron un alto precio al hacer de parapeto.
Kagame endurece la represión contra las escasas voces opositoras en Ruanda
El régimen ruandés, liderado por el presidente Paul Kagame desde...
