Para el gazatí Rayan al Jeir, el primer invierno en la Franja con un alto el fuego dista de suponer un respiro. La tormenta Byron ―la misma que pasó por distintos países de Europa y de Oriente Próximo sin generar grandes estragos― acaba de dejarle de nuevo a la intemperie. “Las fuertes lluvias y los fuertes vientos han destruido nuestra tienda de campaña”, lamenta por mensajes de WhatsApp. Ahora busca un nuevo sitio donde asentarse con su familia, pero “muchas zonas han quedado anegadas” y “cuesta moverse entre el barro y los charcos”.
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