El Gobierno italiano de la ultraderechista Giorgia Meloni está pletórico tras la aprobación por los ministros europeos de Interior, el pasado 8 de diciembre, de nuevos reglamentos que reescriben normas básicas de asilo y repatriación de migrantes. Porque abren el camino a acelerar las expulsiones de migrantes y crear centros de deportación en países fuera de la UE, exactamente lo que intenta hacer Italia desde hace más de un año en Albania, pero sin éxito, frenada por sentencias judiciales amparadas en esas reglas europeas que ahora se quieren cambiar.
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