Mientras el Gobierno interino en Siria liderado por el presidente Ahmed al Shara logra éxitos en la escena internacional, parte de su población mira a las nuevas autoridades con recelo. Los inquilinos del Palacio Presidencial de Damasco han tejido relaciones con los mayores actores globales, incluyendo EE UU y Rusia, y la Casa Blanca ha acogido a un presidente sirio por primera vez en la historia este noviembre. Pero ese progreso avanza en paralelo al miedo y desencanto de sus comunidades minoritarias, donde algunos perciben a las instituciones interinas —controladas por musulmanes suníes— como una amenaza para su supervivencia.
Ali Vaez, experto en Irán de International Crisis Group: “Trump ha iniciado una guerra que no puede terminar”
El experto en seguridad iraní Ali Vaez (Shiraz, 46 años) está...
