Las noticias desataron el júbilo en Gaza. El 9 de octubre de 2025, miles de gazatíes se vieron como supervivientes de la brutal ofensiva israelí cuando el Gobierno de Benjamín Netanyahu firmó el alto el fuego y Donald Trump, presidente de EE UU e impulsor de la iniciativa, aseguró que se trataba del inicio “de una paz duradera”. Un mes después, Gaza está congelada en un estado intermedio entre la calma y la guerra, el flujo de ayuda sigue restringido a pesar de la urgencia humanitaria y los gazatíes se ven sometidos a un supuesto proceso de paz que no les ofrece un futuro claro ni incluye garantías para la retirada total de las tropas israelíes.
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