Washington escenifica cada pocos meses su propia versión de Pedro y el lobo con un drama recurrente protagonizado por demócratas y republicanos del Capitolio en busca de un acuerdo para extender la financiación temporal de la Administración. Normalmente, flirtean con el desastre que supondría un cierre del Gobierno, que acaba por evitarse, más o menos in extremis. Pero a veces, ese extremo llega. Este martes a eso de las 19:00 fue una de esas veces.
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