Una decena de barcos han zarpado este miércoles desde la isla de Creta, para sumarse a la flotilla que navega por aguas internacionales con ayuda para Gaza. Su salida desde Grecia ha tenido muy poco que ver con la que se vivió en Barcelona el 31 de agosto, desde donde partieron una veintena de embarcaciones que fueron despedidas por miles de personas con banderas palestinas en apoyo a su misión. La imagen contrasta con la vivida en el puerto cretense de Ierapetra. No solo estaba vacío, sino que el miedo a que las autoridades griegas tratasen de frenar la salida hasta el último momento ha obligado a extremar las precauciones. Hasta el punto que, pese a llevar a cabo una misión respaldada por el derecho internacional, la versión oficial ante la guarda costera ha sido un paseo turístico en las islas griegas.
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