Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y una de las figuras con mayor peso de la socialdemocracia en Europa, busca este martes en las urnas una holgada victoria que le permita retener el poder. Tras unos pésimos resultados de su partido en las municipales del pasado noviembre y en un momento en el que los sondeos la alejaban de un tercer mandato, su firme respuesta ante las amenazas de Donald Trump de anexionar Groenlandia a Estados Unidos ha revitalizado su liderazgo y la ha situado de nuevo como la principal candidata para gobernar el país escandinavo durante los próximos cuatro años.
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