Europa se prepara para una crisis de suministro energético y de precios por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitan el 20% del petróleo y el gas para comercio mundial, y los ataques a las infraestructuras energéticas de los países del Golfo, que suministran gas natural licuado al Viejo Continente, están haciendo tambalearse a los mercados. Y ya se nota en el bolsillo de los consumidores europeos. El Ejecutivo comunitario, temeroso de que la guerra se alargue, analiza activar medidas extraordinarias como las que puso en marcha hace cuatro años por la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania, que forzó a Europa a desengancharse del gas ruso barato.
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