El pasado 24 de febrero, en un ejercicio insólito de parlamentarismo, los diputados británicos se despacharon a gusto con un miembro de la familia real. En concreto, con el expríncipe Andrés. Pero fueron más allá, al preguntarse por primera vez quién sabía y desde cuándo de sus desmanes.
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Los carteles electorales se solapan estos días en las cuidadas y...
