Joseph Kony es un loco de Dios. Uno cristiano. Se creía un profeta, cuya misión divina incluía secuestrar, violar, embarazar a adolescentes, mutilar y asesinar. Así lo hizo desde 1987 en Uganda al frente de un grupo armado con aires de secta, el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), cuya firma era “utilizar a niñas como esclavas sexuales”, dice un auto del Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya, que acaba de reactivar su búsqueda.
El periodista condenado a cuatro años por investigar el espionaje ruso: “Tratan de silenciarme, pero seguiré trabajando pase lo que pase”
Sus amistades se rompieron al mismo tiempo que se extinguía la...
