El desgaste que supone soportar una guerra que ya dura casi cuatro años se puede apreciar en Ucrania en casi cualquier cosa: desde en los carriles de una piscina a la clientela de una peluquería, desde la ubicación de un cementerio a la lista de bajas, desde el toque de queda a los cortes de luz. Sobre todo, en el estado de ánimo de la población cada día más cansada. Lo que sigue es un intento de describir la carcoma de la guerra en un país entero.
El frente de milicias kurdoiraníes que buscan el fin de la República Islámica: “Nunca hemos estado tan cerca de ver caer al régimen en 47 años”
En zapatillas de deporte y uniforme militar, el general Rebaz...
