La derrota parcial de hace una semana sacudió a la izquierda brasileña y a su candidato como un calambrazo. Digerido el shock, trazaron estrategias para retomar la campaña electoral. Una marea roja, impulsada por jóvenes, adolescentes y brasileños de la comunidad LGTB, tomó este domingo la avenida Paulista de São Paulo en una exhibición democrática de fuerza de los progresistas. “Este país no puede perder la democracia”, proclamó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. “No podemos permitir que el bandido vuelva a gobernar”. El veterano político y los suyos están embarcados en la misión de movilizar a los 33 millones de abstencionistas para remontar. Quedan dos semanas para las elecciones.
La demócrata Gina Hinojosa da la sorpresa en Texas para convertirse en la primera mujer hispana en ser gobernadora
La ola demócrata de estas midterms se lleva por delante también la...
