En esta esquina de Pereira manda un hombre encaramado a un semáforo. No tiene uniforme, no tiene condecoraciones ni ningún grado. Pero tiene un megáfono. Y un ejército de unas 500 personas que le obedece.




En esta esquina de Pereira manda un hombre encaramado a un semáforo. No tiene uniforme, no tiene condecoraciones ni ningún grado. Pero tiene un megáfono. Y un ejército de unas 500 personas que le obedece.



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