El espectro ideológico de los presos políticos del régimen de Vladímir Putin es tan amplio como los colores del arco iris. La prisión amenaza a liberales, socialistas o comunistas que se atrevan a reclamar democracia y también a los nacionalistas con iniciativas propias no autorizadas. En Rusia, cualquiera que sea percibido como un peligro, aunque sea difuso, para la estabilidad del régimen, corre el riesgo de ir a parar a la cárcel, en el marco de una política de prevención y sospecha cuyas raíces están en las prácticas del Comité de Seguridad del Estado (KGB) de la URSS, entidad de procedencia del presidente de Rusia y una buena parte de su entorno.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el punto de mira de los republicanos por su papel en la guerra de Irán
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el...
