Hay organizaciones que envejecen despacio y otras a las que un solo año les cambia el rostro para siempre. A sus 77 años, la OTAN vive una transformación sustancial. Esta semana, en Ankara, los líderes de sus 32 miembros se sentarán con la misma pompa y ceremonia que llevan desplegando desde la Guerra Fría y que habla de “unidad inquebrantable”. Y, sin embargo, nada será igual. Detrás de los apretones de manos, la foto de familia y los contratos multimillonarios de armamento se libran cinco batallas simultáneas que explican la nueva realidad que amenaza la Alianza. La casa construida en 1949 y que unía a Estados Unidos con la seguridad de Europa está aprendiendo, sin haberlo pedido, a separarse de la gran potencia.
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Circula por las redes sociales estos días un vídeo en el que una...
