El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha presentado esta semana la primera fase de su ofensiva contra el sistema de poder construido durante 16 años por Viktor Orbán. Los trabajos, que llevarán meses, han sido bautizados como Operación Fuego Purificador. En una primera fase, el Gobierno de Tisza emprenderá una reforma de la Constitución que permitirá el cese del presidente, Tamás Sulyok, y otros altos cargos fieles a Orbán, así como la creación de una oficina para la recuperación de los activos estatales. Tras el verano llegará un proceso constituyente, con la redacción de una nueva Constitución y una reforma del sistema electoral.
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