Promete ser el rey de los gasoductos. Con un trazado total de más de 2.600 kilómetros, el Poder de Siberia 2 está llamado a cambiar dos cosas para siempre: los flujos globales de gas natural y la alianza, de por sí sólida, entre China y Rusia. Aún quedan algunos cabos sueltos para que sea un hecho, pero, tras la reunión de este martes entre Xi Jinping y Vladímir Putin, el camino parece pavimentado para que el tubo que enlazará la península de Yamal ―uno de los mayores yacimientos de gas del planeta― con Pekín y Shanghái acabe siendo realidad.
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