El hotel Serena, junto al Ministerio de Asuntos Exteriores en Islamabad, y donde el Gobierno de Pakistán suele mantener algunas de sus reuniones con líderes extranjeros de mayor peso, es desde este viernes una fortaleza inexpugnable. Allí se han dado cita este sábado Estados Unidos e Irán en medio de una desconfianza total, cada uno con su equipo titular de negociadores, para tratar de alcanzar una salida a una guerra que, en sus 40 días de duración hasta el frágil alto el fuego del pasado miércoles, ha matado a unas 6.000 personas (de ellas, más de 3.000 en Irán y al menos 1.500 en Líbano). También ha afectado directamente a 14 países, sobre todo en el golfo Pérsico, alterado la crucial ruta de exportación de hidrocarburos del estrecho de Ormuz y atizado el temor incluso al uso de armas nucleares por parte de Washington.
La líder opositora de Taiwán defiende en Pekín su acercamiento a China “para evitar una guerra”
Hace una década que los canales políticos entre Taiwán y China...
