Cuando Irán empezó a lanzar salvas de misiles y enjambres de drones contra los países árabes del Golfo en represalia por la ofensiva de Estados Unidos e Israel, hace un mes, Arabia Saudí condenó sin ambages las acciones de Teherán, pero optó por no responder. El reino tachó los ataques, que se precipitaron rápidamente sobre su capital, Riad, y su infraestructura petrolera, de “injustificados” y “cobardes”, pero estas semanas se ha limitado a interceptar los golpes.
AfD descoloca por sorpresa a la ultraderecha italiana al alentar el secesionismo del Tirol del sur
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