El invierno extremo que vive Nueva York, donde en apenas 18 días han muerto a consecuencia del frío 20 personas, podría tener un efecto imprevisto: un menor número de ratas en la Gran Manzana. Harta de lidiar con la presencia de roedores en parques, calles y túneles del metro mediante un sinfín de métodos, incluida la designación de un zar antirratas, la ciudad contempla el frío extremo de este invierno, calificado de histórico, como un eficaz método de selección natural.
Ucrania explota las debilidades del Kremlin con nuevas armas para golpear objetivos clave en Rusia
La ambición y la necesidad de defender a Ucrania han llevado a que...
