Los portugueses votan este domingo angustiados después de sufrir una cadena de temporales que han destrozado miles de casas, fábricas, cosechas y han costado 13 vidas. El Duero se ha desbordado en Oporto y Gaia. El Tajo es una amenaza para las localidades ribereñas, al sur de Lisboa. En algunas zonas el viento fue un huracán de más de 200 kilómetros por hora. En otras llevan días desplazándose en zódiac por las calles. La desolación es mayúscula en 68 municipios y, en tres de ellos, han decidido aplazar una semana las elecciones para designar al próximo jefe del Estado porque carecen de condiciones mínimas para organizarlas, aunque la medida no retrasará el escrutinio en el resto del país. Nunca una votación para elegir al presidente de la República se había celebrado con semejante escenario calamitoso.
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