La reapertura de Rafah, el paso fronterizo entre Gaza y Egipto, ha encendido la ilusión (o al menos planteado una pregunta antes imposible) de regresar a la Franja para los alrededor de 100.000 palestinos que lograron escapar hace casi dos años de los constantes bombardeos, desplazamientos obligados y penurias de la invasión israelí. Casi todos lo hicieron en los primeros siete meses, hasta que las tropas israelíes tomaron Rafah en mayo de 2024 y la ratonera de Gaza perdió su única rendija. Pudieron escapar porque tenían otro pasaporte, miles de dólares para comprar un hueco en el listado de salidas del cruce o estaban enfermos o heridos graves, o los acompañaban.
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El despacho es amplio y diáfano, casi desnudo, salvo por unas fotos...
