Cuando las tropas de Irak invadieron la República Islámica de Irán en septiembre de 1980, el paseo militar que Sadam Husein esperaba terminó siendo una guerra de ocho años. De poco valió que Occidente le suministrara armamento puntero ni el embargo de piezas establecido por Washington contra Irán, cuyo arsenal había sido adquirido al ejército estadounidense por el shah.
Belén Martínez Carbonell, número dos de la diplomacia europea: “Entendernos con EE UU sigue siendo imprescindible”
El despacho es amplio y diáfano, casi desnudo, salvo por unas fotos...
