El año 2025 terminaba y Mette Frederiksen (Aalborg, 48 años) no pasaba por el mejor momento. Su partido, el socialdemócrata, acababa de sufrir una derrota dolorosa en las elecciones municipales. Por primera vez en más de un siglo, había perdido la alcaldía de Copenhague. El Gobierno de la primera ministra danesa, una coalición con el centro y el centroderecha, “parecía un cortejo fúnebre camino de su entierro político”, dijo un comentarista de la cadena televisión TV2. Nadie daba por seguro que pudiera seguir gobernando tras las elecciones previstas en 2026.
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