A principios de enero, un enjambre de drones se adentró en los cielos de la ciudad de Merowe, en el Estado Norte de Sudán. El ejército regular informó unas horas después que habían sido lanzados por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y derribados antes de golpear la mayor presa del país e instalaciones militares cercanas. Apenas unos días después, a cientos de kilómetros de distancia, fueron los rebeldes quienes presumieron de haber interceptado un dron del ejército mientras sobrevolaba Nyala, la capital de Darfur Sur y uno de sus bastiones.
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El despacho es amplio y diáfano, casi desnudo, salvo por unas fotos...
