El Gobierno de Estados Unidos está tratando desde el sábado de vender como un “acto de defensa propia” el hecho de que un grupo de agentes federales matara a tiros a un enfermero estadounidense llamado Alex Pretti en Minneapolis, cuya muerte ha desatado una fenomenal bronca política entre el Gabinete republicano y las autoridades demócratas del Estado de Minnesota. Pero incluso para el presidente Donald Trump, alguien que ha construido su carrera política sobre un muro de mentiras, esta vez no será fácil: el mundo entero ha visto ya millones de veces los vídeos de lo que sucedió. Y, a falta de conocer las revelaciones finales de la investigación, dejan lugar a pocas dudas.
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