Parecía que el enfado de los berlineses, recién recuperados de un apagón que dejó varios días a unas 100.000 personas a oscuras durante una ola de frío polar, no podía ir a más. Hasta que se ha conocido que su alcalde, el democristiano Kai Wegner, se fue a jugar al tenis durante lo peor de la emergencia. Ocurrió el sábado, horas después de que una organización de izquierdas llamada Vulkangruppe saboteara las redes eléctricas de varios barrios del suroeste de la capital y dejara al descubierto la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas en Alemania. Pero no se supo hasta este miércoles, cuando la televisión pública de Berlín denunció que el alcalde no había estado ocupado al 100% con la gestión de la crisis, como repetía constantemente su equipo.
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