La inmensa mayoría de la oposición venezolana no tiene dudas: la transición hacia una democracia comenzó la madrugada del sábado tras conocerse la incursión militar de Estados Unidos en Caracas y la captura de Nicolás Maduro. El horizonte, sin embargo, se ensombreció con el paso de las horas y los principales dirigentes antichavistas, con María Corina Machado a la cabeza, adaptaron sus prioridades al desplante de Donald Trump. Si la primera reacción de la cúpula de las fuerzas opositoras fue su disposición a sustituir de manera inmediata a los cuadros chavistas, el baño de realidad impuesto por el mandatario republicano al elegir a Delcy Rodríguez acabó redefiniendo su estrategia. Lo primordial ya no es asumir el poder, sino volver a Venezuela.
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